Disparos, balas y bailes que fallan
El baile estaba raro.... hasta que estallaron los disparos. Tensión, adrenalina y balas que pasaron a lado de mi cabeza. Te cuento todo muy rápido...
Leonardo Trujillo
3/22/2026
Hay días que el baile es un desastre.
Y días que explotan a balazos al tipo que está a tu lado.
Eso fue lo que pasó anoche.
Te cuento muy rápido…
Fui a bailar a ese bar a las afueras de la ciudad, ese que te había contado.
Todo parecía normal, pero esta ves no fui solo, llegue con mi amigo Robert y más banda iba a estar ahí.
Ya adentro no paraban de poner esa odiosa música cubana que ya me tenía hasta la madre.
Ni cumbia, ni bachata. Y la salsa… no terminaba de ser buena.
Raro… el inicio
Y para rematar… tampoco el baile estaba funcionando.
Bailé con varias chicas… también con la chica que me gustaba.
Entre pasos torpes y tropezones, no fluía… Ni coordinación, ni chispa. Aunque claro, con ella era distinto… casi como si todo el desastre tuviera sentido cuando tropezábamos.
Ya te digo, muy raro.
Pero esto cambio de repente.
Sonaba un vallenato a todo lo que da, me acerqué a la puerta, a ver con quién bailar.
En ese momento,
tres disparos explotan en mi cara. El sonido me atravesó las entrañas. Fuerte, invasivo.
Vi los estallidos frente a mí.
Lo primero que pensé es "fiesta"...
Luego supe que eran balas que pasaron cerca de mí cara. Lo confirmé por el disparo en el espejo de la entrada. La gente se tiró al piso de inmediato, instinto gregario o de supervivencia.
Yo no… no sin saber que estaba pasando del todo.
Aunque me den un balazo… pero ese no fue el caso.
Entonces vi al guardia a mi lado.
“No siento mis piernas… no puedo moverme”, dijo tirado en el piso.
Yo estaba ahí, no parecía herido hasta que vi su espalda… llena de sangre, espesa roja. No era un rasguño, obvio.
La música seguía sonando estremecedora, todos en silencio y la tensión acorralaba desde el suelo.
Un tipo echo el fuerte se levantó, va con el guardia… y al verlo herido se tira de nuevo como si el piso lo fuera a salvar.
Yo solo podía pensar que mi amigo estuviera bien. Que ella no estuviera tan asustada.
Llevo viviendo en México 15 años, he estado en lugares muy oscuros, extraños, malandros y mágicos a la ves… a cualquier hora de la noche.
Pero ahora me tocó la línea de fuego.
Y no hablo del fuego ritual. Fuego que mata, literal.
La gente asustada, sin entender bien qué pasaba.
Mi amigo muy tenso. Y yo… en medio del fuego.
Fui a ver a la chica.
No solo no funcionó el baile… hubo balacera.
Tensión, frustración… y miradas que no terminas de entender del todo.
Salvaje de ciudad, no selva.
“Debut y despedida…”
dijo Robert mientras salíamos al auto.
En ese instante, en medio del caos… me doy cuenta de algo:
La vida explota de repente.
Y solo los que están despiertos, atentos… pueden sentirla y verla de verdad.
Y eso… es solo el principio
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